A Tanaka y Abreu no se les debe considerar “novatos”

AbreuTanaka480 Hasta hace poco, la conversación acerca de los candidatos al Novato del Año en la Liga Americana giraba alrededor de dos figuras: El primera base cubano José Abreu de los Medias Blancas y el derecho japonés Masahiro Tanaka de los Yankees.

La producción de Abreu ha mermado en lo que va de agosto, ya que batea para .262 este mes y no ha conectado cuadrangular alguno. Pero en general, sus números son convincentes: promedio de .300, 31 jonrones y 86 remolcadas en sus primeros 106 partidos como ligamayorista.

Por su parte, Tanaka hizo quedar bien a los Yankees al registrar foja de 12-4 con efectividad de 2.51 en sus primeras 18 aperturas en Grandes Ligas antes de caer en la lista de lesionados por un desgarre parcial en el codo de lanzar. El diestro se está rehabilitando y si logra regresar y retomar su paso en la recta final, podría fortalecer su candidatura para el galardón.

Sin embargo, considero que ni Abreu ni Tanaka deben ser elegibles para el Novato del Año — no por falta de argumentos, sino porque en realidad son peloteros establecidos que llegaron a Grandes Ligas como estrellas.

Recuerdo haber pensando igual en el 2001, cuando Ichiro Suzuki fue nombrado el Novato del Año en la Americana – y también el Jugador Más Valioso — tras su primera campaña con los Marineros de Seattle. Ichiro ya era una sensación en Japón, donde disputó nueve temporadas antes de trasladarse a Grandes Ligas. Considero que fue injusto para los novatos que quedaron en el segundo y tercer lugar en las votaciones: El zurdo CC Sabathia de los Indios de Cleveland (17-5, EFE de 4.39, 171 ponches)  y el dominicano Alfonso Soriano de los Yankees (.268, 18 HR y 73 remolcadas).

El primer argumento a favor de incluir a jugadores como Abreu y Tanaka es que ni la pelota cubana y ni la japonesa están al mismo nivel del béisbol de Grandes Ligas. Es cierto que existen muchas diferencias entre la versión estadounidense del deporte y las de otros países – el tamaño de la bola y la duración de la campaña regular, por ejemplo. Dichas distinciones se reflejan en los números de ambos jugadores: Tanaka tuvo marca de 24-0 en la temporada regular de Japón en el 2013, mientras que Abreu fue el Jugador Más Valioso de la Serie Nacional de Cuba en el 2010-11 tras batear para .453 con 79 carreras, 93 remolcadas y 33 jonrones en apenas 66 juegos.

Pero aun con todo eso, Abreu firmó por seis años y US$68 millones y Tanaka por siete años y US$155 millones. Esas no son cifras que se le otorgan a novatos, sino a estrellas establecidas. Y tanto Abreu como Tanaka llegaron a Grandes Ligas ya sabiendo cómo se siente competir en los niveles más altos y en situaciones de presión – ventajas que no tienen los novatos que suben de ligas menores por primera vez.

Aprovecho para destacar que el pitcher de los Yankees que verdaderamente merece ser considerado para Novato del Año no es Tanaka, sino Dellín Betances, quien en su primera temporada como relevista de Grandes Ligas lleva un promedio de carreras limpias de 1.52 con 106 ponches y fue convocado al Juego de Estrellas.

El premio al Novato del Año es especial, dado que solamente se puede ganar una vez. Por lo mismo, considero que MLB necesita revaluar su definición del término “novato” de tal manera que jugadores que llegan tras haberse destacado en ligas extranjeras no le quiten la oportunidad a figuras como Betances.

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Por qué los Yanquistas debemos apoyar a los Mets

MetsYankees480Muchas personas se sorprenden al enterarse que soy fanática de los Yankees a pesar de que nací, me crié y aún vivo en el condado de Queens.  Y aunque para algunos lo lógico es que apoye a mi equipo “local”. muchos Yanquistas dirían que soy una traidora si les confesara que a veces sí quisiera que los Mets fueran un mejor equipo.

Me explico. La próxima semana se realizará la Serie del Subway, como se le llama a los juegos interligas entre los Yankees y los Mets. Bajo el nuevo calendario que adoptó MLB, los equipos neoyorquinos disputarán cuatro partidos consecutivos – dos en el Citi Field y dos en el Yankee Stadium.

Personalmente, la Serie del Subway no me emociona en la actualidad como lo hacía a finales de la década de los 90, por ejemplo, cuando ambos equipos estaban vigentes y hasta protagonizaron la Serie Mundial del 2000. Desafortunadamente, ahora mismo, no hay mucho que discutir en torno a cuál de los dos equipos es superior este año.

Los Mets llegaron al 24 de mayo en el cuarto lugar en el Este de la Liga Nacional con marca de 17-27, mientras que los Yankees, a pesar de una inverosímil oleada de lesiones, son punteros de su división con foja de 28-18. Los números hablan por sí solos.

Pero como aficionada no sólo de los Yankees, sino del béisbol en general, me gusta la competencia. Y considero que la competencia entre los Mets y los Yankees es algo positivo para el béisbol y para la ciudad de Nueva York. No es igual de gratificante vencer al rival municipal cuando éste no está a la par de tu equipo. El “diálogo”con los fans de los Mets (por decirlo de forma agradable) sería más divertido si los Mets fueran más fuertes. Así que, no hay que extrañarse si, de vez en cuando, me escuchan repetir una frase muy común aquí en Queens: Let’s Go Mets! (¡Vamos Mets!).

Cara conocida en la esquina caliente

539wEsta semana, Kevin Youkilis se convirtió en el séptimo integrante de los campeones Medias Rojas del 2004 que se une a los Yankees. No es el primer jugador que ve los dos lados de la rivalidad después que se rompió la supuesta “Maldición del Bambino”.

De aquel equipo de Boston, seis otros jugadores – Johnny Damon, Mark Bellhorn, Doug Mientkiewicz, Derek Lowe, Mike Myers and Alan Embree – también han militado por Nueva York posteriormente.

A pesar de esa historia, se me hace más raro imaginarme a Youkilis con el uniforme de los Yankees que al mismo Damon. Quizás sea porque Youkilis es el único de esos siete jugadores que es producto del sistema de Boston. Por lo tanto, considero que el lazo de Youkilis con los Medias Rojas es más fuerte. Será curioso verlo sin su barba, ya que tendrá que rasurarse. Pero si Johnny Damon estuvo dispuesto a cortarse la melena para jugar por los Yankees, supongo que Youkilis no tendrá inconveniente con su nuevo “look.”

Los Yankees comienzan la temporada del 2013 en casa contra los Medias Rojas. Por lo tanto, me imagino que la primera acción de Youkilis con Nueva York será algo agridulce.

No se trata de una contratación muy emocionante que digamos, pero ante la lesión que padece Alex Rodríguez en la cadera, el gerente general Brian Cashman tenía que hacer algo y un contrato de un año significa que Youkilis representa un riesgo mínimo. Youkilis no es ningún jovencito, pero ha ganado Guantes de Oro y representa un out difícil.  En estos momentos parece ser una buena decisión de los Yankees, pero solamente el tiempo dirá si acertaron o no.

Yankees han tenido aporte clave de fuentes inesperadas

El que los Yankees una vez más estén en el primer lugar en el Este de la Liga Americana de cara a la recta final no es nada sorprendente. Es fácil dar por hecho que los Mulos van a llegar alos  playoffs con facilidad todos los años. Pero esta temporada, en medio de una avalancha de lesiones, figuras inesperadas han dado la cara para mantener a Nueva York en la cima.

Cuando los Yankees agregaron de manera simultánea a Michael Pineda y a Hiroki Kuroda a su rotación durante la temporada baja, la adquisición del dominicano opacó la llegada del japonés. Pineda no ha lanzado en un juego de Grandes Ligas por Nueva York debido a una lesión, mientras que Kuroda tiene marca de 11-8 y efectividad de 3.06. Quizás lo más importante es que se ha mantenido saludable en una temporada en la que CC Sabathia y Andy Pettitte han pasado bastante tiempo en la lista de lesionados e Iván Nova y Phil Hughes han tenido altibajos.

Otro japonés que le está brindando una energía inesperada a los Yankees es Ichiro Suzuki. Quizás está mal decir “inesperada” ya que los Yankees adquirieron a Ichiro justo para darle a éste la oportunidad de recuperar la forma tras una campaña difícil en Seattle. Pero la verdad es que nadie hubiese creído hace unos meses que para finales de la campaña Suzuki vestiría el uniforme de los Mulos. No obstante aquí está, bateando .312 en 23 juegos por los Yankees tras registrar promedio de .261 en 93 compromisos por Seattle.

Por otro lado, de Derek Jeter siempre se esperan cosas buenas, pero en los últimos años se ha hablado de un supuesto decaimiento del capitán. Así que no deja de ser algo inesperado que estas alturas de la temporada el veterano esté empatado en el primer lugar de la Liga Americana en imparables con 159. Lejos de un descenso, Jeter está disfrutando de una temporada histórica a sus 38 años.

Eric Chavez también ha dado la cara por los Yankees ante la ausencia de Alex Rodriguez. Todo eso es reconfortante para los aficionados, ya que cualquier bateador en el lineup de los Yankees tiene la habilidad de convertirse en héroe en el momento indicado.

Para los Yankees, la segunda mitad augura cosas buenas

Los Yankees llegan a la segunda mitad de la temporada con el mejor récord en la Liga Americana y una ventaja de siete juegos en el Este.  No es nada sorprendente.  Estamos acostumbrados a ver a los Yankees triunfar, así que es fácil dar por hecho que todos los años van a arrasar con la competencia para llegar a los playoffs.

Pero dicen que el pitcheo es la base de cualquier equipo campeón y es precisamente en ese aspecto que los Yankees han recibido los golpes más fuertes este año. Se han afianzado en la cima de su división sin los servicios del panameño Mariano Rivera,  Joba Chamberlain o el dominicano Michael Pineda. CC Sabathia está fuera por el momento con una lesión en la ingle y a Andy Pettitte todavía le falta bastante tiempo para recuperarse de  un tobillo fracturado.

Los demás abridores – el dominicano Iván Nova, Hiroki Kuroda y Phil Hughes, han puesto de su parte para mantener a los Yankees como punteros y en el bullpen, el quisqueyano Rafael Soriano está demostrando ser un digno sustituto de Rivera. Pero lo que tiene a Nueva York en tan cómoda posición este año son los jonrones, ya que los Yankees han estado a la altura del apodo de “Bombarderos.” De hecho, encabezan las Grandes Ligas con 134 bambinazos, 23 de ellos cortesía de Curtis Granderson.

Con una ofensiva letal y profundidad en el pitcheo, los Yankees están bien encaminados hacia la postemporada a pesar de las lesiones. Para nosotros los fanáticos, es emocionante imaginar lo que pueden lograr los Yankeees en la segunda mitad cuando Joba, Pettitte y otros jugadores regresen en salud.

Mariano Rivera: Voy a regresar

Siento un gran alivio ahora que Mariano Rivera anunció que piensa volver a lanzar en Grandes Ligas. Falta por ver si lo logra o no pero lo que importa es que no tiene intenciones de irse de semejante manera. Si una lesión le va a ponerle fin a la carrera de Mariano Rivera, tiene que ser un juego, en un momento competitivo. No en las prácticas de bateo atrapando elevados en los jardines.

La baja de Mariano por esta temporada sin duda representa una crisis para los Yankees como equipo. Para llegar a la postemporada,los Yankees  tendrán que batallar durante los próximos cinco meses sin su “garantía” en el noveno inning.

Pero juzgando por la reacción de los fans en redes sociales como Facebook y Twitter, la preocupación del público no es por las aspiraciones de los Yankees, sino por Rivera mismo. Osea, el pesar no es que peligren las metas del equipo, sino la posibilidad de que alguien como Rivera se vaya del juego de una manera no digna para un futuro Salon de la Fama. Me parece que eso habla mucho de quién es Rivera y el respeto y admiración que se ha ganado no sólo como pelotero sino como persona.

Esperemos que Mariano se recupere del todo y siga con el deseo de jugar que necesitará para mantener el ánimo durante su recuperación. No debe ser de otra manera. No puede ser que la última imagen de Rivera en un uniforme de Grandes Ligas sea en el suelo haciendo muecas de dolor.

A Mariano Rivera se le debe recordar así:

No así

Incertidumbre rodea a Yankees ahora mismo

La noticia de que Michael Pineda tiene un desgarre en el hombro de lanzar por el cual debe ser operado y perderá todo el 2012 obviamente ha creado caos en los Yankees.  Nadie puede estar más decepcionado que el gerente general Brian Cashman, ya que enviar a Jesús Montero y a Héctor Noesí a los Marineros por Pineda fue su gran maniobra de la temporada baja. Pineda, quien estaba supuesto a ser una pieza clave del cuerpo monticular de Nueva York por mucho tiempo, ahora es una interrogante. Falta mucho para saber cómo el serpentinero de 23 años va a evolucionar después de la cirugía.

El pitcheo abridor es crucial para ganar un campeonato y la rotación de los Yankees no ha lucido del todo bien este año. De Freddy García y Phil Hughes ya no se sabe qué se puede esperar. Urge que Iván Nova continúe con el buen ritmo que ha tenido hasta ahora y que el as CC Sabathia luzca mejor de ahora en adelante, ya que abril nunca ha sido su mejor mes.

Andy Pettitte no pudo elegir un mejor momento para salir del retiro. Es curioso que Cashman y los Yankees, que pensaban irse con la juventud, ahora tengan que esperar que un veterano que, por más éxito que haya tenido con Nueva York, no lanza desde el 2010, se convierta en héroe. No es imposible, aunque después de su última apertura de liga menor, quedó claro que al Pettitte aún le queda camino por recorrer para regresar a Grandes Ligas.

Pero no todo es negativo en el mundo de los Mulos. Hace poco, se hablaba del supuesto declive de Derek Jeter con la misma intensidad que ahora se habla de su renacimiento. Al momento de escribirles, el Capitán está bateando .420.

Creo que estos sucesos inesperados en los Yankees – la pérdida de Pineda, el regreso de Pettitte y el resurgimiento de Jeter – sirven para recordarnos que en béisbol nada está escrito.